Del vídeo analógico al vídeo digital

Cuando se inventó el primer ordenador, no creo que nadie pensara que iba a tener tal repercusión en nuestras vidas, en todos y cada uno de nuestros ámbitos; y por supuesto, tampoco lo pensó el sector audiovisual. De todas formas, el cine, las películas y las grabaciones en vídeo eran algo reciente, con poco recorrido y que casi se podría decir que estaba dando sus primeros pasos y buscando formas de desarrollarse. Entonces, llegó la informática, y todo esto dio un giro radical que pocos esperaban.

No hace tanto tiempo que usábamos la tecnología analógica para todo lo que tuviera que ver con visualizar contenido: cine, televisión, fotografía y por supuesto grabaciones caseras. De hecho, los reproductores y grabadores de video analógico fueron de las últimas novedades en salir al mercado, pero tan al límite que la aparición de la era digital los pilló aún en pleno desarrollo, los pobres…

Y es que el vídeo digital causó una verdadera revolución en el sector audiovisual, y lo peor (o no) es que llegó para quedarse. Al principio los conceptos no eran entendidos más que por unos cuantos privilegiados, pero no pasó mucho tiempo para que todo el mundo se subiera al carro de esta nueva forma de editar imágenes y acciones, y comprendiera perfectamente sus conceptos básicos. Eso sí, no había que olvidar que todo era a base de informática, por lo que un ordenador y conocimientos sobre su funcionamiento eran factores imprescindibles; eso lo complicó un poco al principio, pero incluso esto parecía estar a favor de la era digital, facilitando un montón su uso y comprensión.

Para mí, no hay dudas de que el sector más beneficiado de la era del video digital ha sido el cine; aunque, por contra, podría decirse también que el más perjudicado. Todo lo que la tecnología digital ha traído a este arte era hasta hace poco impensable, y ha ayudado a que las producciones se hayan convertido en verdaderas maravillas, con una calidad de visionado y de efectos especiales increíbles; y además, a la espera de que el 3D e incluso el 4D no lleve hasta límites casi imposibles de imaginar por ahora. Para seguir, la adicción de internet ha hecho que todo esté mucho más globalizado, y gracias a ella se ha desarrollado un sector que hace unos años ni siquiera era muy conocido: los videos porno. ¿Por qué digo esto? Pues no es que no se consumiera pornografía antes, pero la digitalización de escenas en el cine xxx lo ha mejorado todo mucho más, y encima, el contenido porno que puedes encontrar en la red es de una cantidad ingente, ni siquiera imaginable, y a veces ni siquiera deseada. ¡Que sea bienvenida la era digital!

Como digo, tiene un malo no tan bueno esto del cine en formato digital: y es que la piratería ha hecho mella en él con mucha más fuerza que en el analógico. Ahora, cualquiera en casa con un pc y apenas un puñado de programas puede hacer copias y hasta ediciones de altísima calidad de cualquier contenido visual que se le ocurra; y por supuesto, las películas son un cebo fácil. Además, la manera de distribuir todo este contenido no oficial a través de la red es de una velocidad que no tiene parangón, y además hasta casi el último rincón del planeta en apenas segundos. Buscar un equilibrio entre sus beneficios y sus perjuicios es el nuevo reto de la era digital, aunque está claro que esto no parará su desarrollo de ninguna manera, porque no habrá ya manera de volver a ninguna época anterior.