Aclarando a Resines: El estado actual de la piratería y los videoclubs en España

Escrito por: Borja Abelleira

Pasados unos días, la resaca informativa de los Goya todavía perdura. Uno de los momentos más comentados de la gala fue el discurso del presidente de la Academia, Antonio Resines (ver aquí) , que se convirtió en un verdadero alegato en contra de la piratería (cómo no). Durante su alocución, el actor sacó a la luz unos datos que no han tardado en ser discutidos y, además, aprovechó para romper una lanza en favor de los propietarios de los pocos videoclubs que todavía permanecen abiertos en nuestro país.

"El cine es cultura, y como tal debería ser cuestión de estado más allá de partidos e ideologías", comenzó argumentado Resines. El actor abogó por "luchar firmemente contra la piratería" antes de apoyarse en unos datos particularmente grandilocuentes y que no tardaron en desatar la polémica: "En 2015, en España se descargaron 1.900 películas ilegalmente al minuto", concretó el presidente de la Academia. Pero hay que poner esto en situación, el dato que utilizó Resines fue extraído del estudio independiente del observatorio antipiratería de GFK para la Coalición de Creadores. Según dicho estudio, elaborado sobre una base de más de 4.000 internautas a los que se preguntó sobre sus hábitos de consumo en Internet, a lo largo de 2014 se produjeron 877 millones de descargas o visualizaciones ilegales de películas, por otros 1.033 millones de capítulos de series.

Desde la Federación para la Protección de la Propiedad Intelectual (FAP), su presidente, José Manuel Tourné, comprende que éstas "son unas cifras suficientemente importantes para que nos tomemos la piratería muy en serio". Tourné explicó a eCartelera las consecuencias de este delito: el llamado "impacto real", que se traduce en lo que los internautas han dejado de adquirir al hacer uso de una alternativa ilegal y gratuita. O lo que es lo mismo, lo que hubieran comprado si no hubieran podido descargarlo ilegalmente. Ante esta pregunta, los encuestados respondieron que hubieran realizado 571 millones de adquisiciones, ya fuera por asistencia al cine, alquiler o descarga legal. Si sumamos este lucro cesante (lo que se deja de ganar) a las cifras de ganancias de 2014 se igualarían las de 2004, año en que el mercado cinematográfico comenzó a caer en picado hasta nuestros días.


Descarga


"Cualquier película que se estrena en España está colgada ese mismo día en al menos 60 páginas webs sin autorización de sus titulares", explica Tourné. Según la FAP, eso se traduce en 1.700.000 millones de euros de pérdida al año entre cine, videojuegos, música y libros, lo que a su vez significa casi 30.000 puestos de trabajo y 600 millones de euros en recaudación de impuestos.

Y la legislación, ¿es suficiente?, ¿se aplica debidamente? José Manuel Tourné considera que "no teníamos una legislación adecuada a las nuevas tecnologías", aunque celebra que "por fin" llegase el año pasado. Eso sí, para el presidente de la FAP "la aplicación de las leyes no ha sido la esperada, ha sido lenta, y la ley por si misma no va a solucionar los problemas", concluye. Y pone como ejemplo a Italia, donde la AGECOM, (similar a nuestra comisión Sinde) ha cerrado o bloqueado ya 123 webs. Sin embargo, la agencia española todavía acaba de proponer el bloqueo de la primera de ellas. "Esperemos que avancen, pero realmente el bagaje de actuación hasta ahora es muy pobre", lamenta Tourné.

Videoclubs: un negocio en peligro de extinción

Fuentes de la Asociación de Empresas del Vídeo estiman que actualmente permanecen abiertos en nuestro país menos de 500 videoclubs. En los últimos diez años, las descargas ilegales y las plataformas online de pago como Netflix o Wuaki, han propiciado el cierre de más de 6.000 de estas empresas. En 2004, cerca de 7.000 videoclubs prestaban servicio en toda España, un número que ha ido disminuyendo progresivamente. De los 3.830 existentes en 2009, se pasó a los 1.158 de 2011, 784 en 2014 y, aunque no se dispone de cifras exactas, se calcula que menos de medio millar hoy en día.


Aclarando a Resines: El estado actual de la piratería y los videoclubs en España


El negocio ya es no rentable, y los más fieles empresarios tratan de subsistir entre la denuncia a la piratería y la petición de que las compañías (y los impuestos) rebajen los precios de las cintas para poder salvar un cierto margen de beneficio. Los datos son abrumadores. Si a principios de los 90 un videoclub alquilaba unas 10.000 películas de media al mes, ahora -tal y como aseguran trabajadores del sector- no suelen superar la cifra de mil alquileres. Lo cierto es que, a pesar del recuerdo del presidente de la Academia, la estirpe de los videoclubs parece abocada a la extinción en un futuro próximo.

Los empresarios, por su parte, están dispuestos a luchar y a "ponerse las pilas", sobre todo contra las plataformas online. Pero el problema es "la piratería, el coste cero", tal y como señala Amador Villavirán, miembro de la Junta directiva de Aevídeo y propietario del videoclub Vídeo Cambio 100, en Oviedo (en activo desde 1989). "Si al menos lograsen rebajar el nivel de piratería y reducir el impuesto del 21%, podríamos subsistir", explica Villavirán, quien vio a un Resines "esperanzado" en su discurso. Y aunque confiesa que "ya tuvimos una época en la que éramos más optimistas", pues la mayoría de sus compañeros se han ido quedando por el camino, "cualquier noticia es un rayo de luz para nosotros", reconoce el propietario. Ahora esperan que los políticos "lo tengan en cuenta y hagan algo, porque así es insoportable", concluye Amador, uno de los últimos fieles de la industria de nuestro cine.

Aunque haya sido un rayo de luz, no podemos olvidar que Resines dejó también clara una cosa el pasado sábado 6 de febrero, y es que la Academia va a seguir dándole la espalda a Internet. En su discurso no se llegó a mencionar a plataformas como Filmin, Yomvi, Wuaki o Netflix, que son la alternativa legal imperante para el cine y las series hoy en día. Cierto es que es una pena que los videoclubs estén desapareciendo, y habría que hacer todo lo posible por evitarlo, pero es necesario que dejen de omitir la existencia de Internet y de tomarla como el enemigo, cuando puede ser uno de sus botes salvavidas hasta que se haga efectiva una reducción del IVA y se puedan plantear bajar el precio de las entradas. Puede que Resines estuviera hablando de problemas reales del cine, pero no sirve de nada si no son capaces de ver que ya no vivimos en 1997 y que puede que tengan soluciones, o al menos ayudas, más cerca de lo que creen.

Fuente: ecartelera.com